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  • Diana Marcela Yepes

Pasión por el Arte

Los diseñadores zarpamos al mundo programados a hacer lo mismo: crear, construir una marca y tener la fortuna de vivir de ella.




Mi entrenamiento inaugural fue en la ciudad de Barranquilla, que para esa época, era una ciudad estancada y lenta. Abrazada por el sol inclemente que la azota, obligada a detenerse cada medio día.


Las tramas de la vida provocaron que emigrara a una ciudad fría, atestada de gente, rodeada de montañas, concreto y lluvia. Acelerada en ritmos de vida, lenta y ruidosa en las autopistas.

Un territorio ajeno y una tierra fértil de oportunidades, sirvieron de cimiento para esculpir mi carácter y este proyecto de vida.


Viajes de ida y venida y estudios en oficios artísticos y empresariales, descubrieron un espectro más allá de la creatividad, constituyendo este propósito bautizado Biwa Rocca. Una marca que se estrena públicamente a finales del año 2017, pretendiendo que sea un movimiento que incite a las mujeres a sentirse orgullosas de sí mismas. Un plan que inicia creando joyería a través de manos orfebres colombianas, dando visibilidad y valor a las diferentes técnicas y saberes ancestrales.




Llegó el 2020 con sus sabores distintos y lejos de la estabilidad y quietud. Un movimiento telúrico en la vida de todos, recordándonos lo vulnerables y efímeros que somos. Momentos fatigosos e inciertos, que se balancean entre el miedo que paraliza y la valentía de seguir viviendo.


Biwa Rocca también se detuvo y nuevamente el tejido de la existencia hizo lo suyo, obsequiándome una carta abierta donde me recordaba las prioridades.

Pataleé, lloré, me despedí y cerré. Tomé forzosamente el papel de eje principal en la familia (renunciar a mis deseos nunca ha sido de mis mejores habilidades) y acepté el momento que necesitaba transitar.


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En mi intimidad, junto a días desbordados de oraciones sigilosas, en medio de la perrilla del fuego que se encendía cada mañana y las sentadas en el piso para jugar cada tarde, la pasión por el arte volvió a fluir.


Pinté, escuché música a todo volumen, canté, leí, escribí. Me di permiso de crear sin ningún propósito más que el placer de sentirlo. El arte me rescató, me mantuvo estable, presente y agradecida.





Convencida que valía la dicha y la cordura, decidí retomar labores en el 2021, sin prisa, con amor y en calma.


¡Bienvenidos a esta nueva etapa de Biwa Rocca! Un proyecto que se enorgullece del valor que tienen las piezas elaboradas a mano, capaces de ser exclusivas y tener consigo un legado. En un mundo industrializado, sabemos que necesitamos con urgencia, tener un sello humano y rescatar lo que nosotros sabemos hacer: Piezas de Arte





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